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Giorgio Morandi, Naturaleza muerta (1915). Colección particular

Futurismo y expresionismo

-El futurismo y el expresionismo, desarrollados en Italia y en Alemania, sin utilizar formas plásticas muy distintas, en principio, a las de sus predecesores, terminaron por causar un efecto completamente rompedor en el arte de principios de siglo.

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El futurismo

El 20 de febrero de 1909 el escritor italiano Marinetti publicaba en el periódico parisiense Le Figaro un manifiesto en el que, con lenguaje entusiasta y tono categórico, clamaba por un mundo nuevo. Apelaba a la agresividad juvenil como instrumento para acabar con las tradiciones corrompidas, a la violencia y a la guerra como medio de regeneración. Al mismo tiempo, exaltaba las virtudes del progreso científico y técnico, el progreso, con sus consecuencias estéticas, y asumía las vertiginosas transformaciones mentales que acarreaba la velocidad de los medios de transporte, la rapidez de comunicación o la superposición de contenidos informativos en un mundo masificado.

A este manifiesto siguieron otros de pintura, escultura, teatro o música, que revelan los esfuerzos del futurismo por integrar múltiples experiencias artísticas, dominadas por un cambio radical en la manera de ser y de sentir, en un deseo de alcanzar el futuro.

Un grupo de artistas jóvenes italianos, de talante inconformista, quedaron fascinados por ese credo. Empezaron tratando asuntos en los que se ponía de relieve el frenesí de la vida moderna y se interesaron por la representación del movimiento y de los efectos dinámicos de objetos como bicicletas, automóviles, etc. Para ello comenzaron a utilizar la técnica «divisionista», es decir, la repetición de la imagen para sugerir el movimiento, a la que añadieron elementos del impresionismo o del cubismo.

Un grupo de artistas jóvenes italianos, de talante inconformista, quedaron fascinados por ese credo. Empezaron tratando asuntos en los que se ponía de relieve el frenesí de la vida moderna: trenes que irrumpen velozmente, efectos dinámicos de bicicletas o figuras en movimiento, sensaciones confusas de las calles o de los cafés. Al principio, recurrieron a procedimientos próximos al divisionismo, con pinceladas largas y separadas, que, en ocasiones, parecen ser atraídas por un flujo magnético.

En cuadros como Niña corriendo en un balcón (1912), de Giacomo Balla (1871-1958), se reconocen las influencias de la captación de las distintas fases del movimiento en una misma placa fotográfica, que produce esa sensación de movimiento buscada por el pintor.

Pero lo más interesante del futurismo viene en un segundo momento, cuando aplican los procedimientos del cubismo analítico y del cubismo sintético. Umberto Boccioni (1882-1916) es el pintor más característico; en su obra Estados de ánimo. Los adioses (1911) mezcla, a modo de sinestesia, sensaciones de distintos sentidos, la melancolía del adiós, el movimiento de la locomotora y la confusa acumulación visual y olfativa del andén en una estación con el tren a punto de partir.


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