Durante el siglo XVIII se publicaron láminas que reproducían fielmente las ruinas antiguas de Grecia y Roma. Sirvieron para extender por Europa y América un gusto hacia la Antigüedad clásica, que se reflejaría en las creaciones artísticas de varias décadas. Denotan una nostalgia hacia un pasado perdido que se desea conocer y recuperar por los valores estéticos y morales que encarna.