-Durante el siglo XVI se agudiza el debate teórico sobre el arte de la pintura, que había tenido su razón de ser en el Quattrocento.
En el norte de la Península convergen las influencias rafaelescas y miguelangelescas del resto de Italia, el colorido que caracteriza la escuela veneciana y el naturalismo europeo. Aunque hay varios nombres que merecen el honor de figurar en cualquier historia del arte, como Pellegrino Tibaldi (1527-1593), que fue llamado a pintar en El Escorial, acaso el más personal de todos sea Giuseppe Arcimboldo (1521-1593), que trabajó para la corte de Rodolfo II en Praga, un singular personaje, coleccionista de objetos artísticos, al que Arcimboldo retrató a base de combinar diversos frutos.