Las calizas de Solnhofen, Alemania, tienen un grano tan fino y un color cremoso tan suave y homogéneo, que son un material de construcción de primera calidad. Pero también son especialmente buenas para otra «función»: contienen una gran cantidad de fósiles. Las placas de caliza se exfolian con facilidad, separándose en láminas que, con mucha frecuencia, albergan fósiles. Son casi como litografías, perfectos grabados de seres de otras épocas. El nombre del ave fósil Archaeopteryx litographica hace precisamente referencia a esta propiedad de la roca y de los fósiles habituales en la zona.