Algunas misiones de la lanzadera espacial se han destinado a reparar diversos satélites que estaban estropeados, lo que ha supuesto un considerable ahorro.
La misión de reparación más compleja llevada a cabo hasta el momento se realizó a finales de 1993, cuando los astronautas de la nave Endeavour repararon algunos instrumentos del telescopio espacial Hubble, que se había puesto en órbita en 1990.
Gracias a esta misión se corrigieron los problemas ópticos del telescopio, lo que le ha permitido enviar a la Tierra imágenes muy nítidas de muchos cuerpos celestes.