Todos los seres vivos comparten su origen: todos provienen del reino móneras. Este reino abarca los seres unicelulares procariotas, que carecen de núcleo celular. Son las arqueobacterias y las eubacterias.
De los móneras surgieron los protoctistas. Este reino reúne seres eucariotas unicelulares heterótrofos y con digestión interna (protozoos), y eucariotas unicelulares o pluricelulares sin tejidos, autótrofos fotosintéticos (algas).
El reino de los hongos comprende seres eucariotas, unicelulares o pluricelulares, sin tejidos, heterótrofos y con digestión externa. Las metáfitas o plantas son eucariotas pluricelulares con tejidos y nutrición autótrofa.
El reino metazoos o animal reúne los eucariotas pluricelulares con tejidos y nutrición heterótrofa, con digestión interna.
Estudiando los ácidos nucleicos, especialmente el ARN ribosómico, se ha comprobado que se pueden clasificar los seres vivos en solo tres grandes grupos o dominios. Esta técnica se denomina filogenia molecular y tiene una gran utilidad para establecer las relaciones de parentesco entre taxones de seres vivos, basándose en la similitud genética existente entre éstos.
Los tres dominios propuestos por
Carl Woese (1990) son: Archaea, que reúne a las arqueobacterias; Bacteria, que comprende a las eubacterias; y Eucarya, que incluye a todos los seres eucariotas.
En 1998, Cavalier-Smith propuso
un nuevo sistema de clasificación
con dos suprareinos (Prokariota y
Eukaryota) y seis reinos: Bacterias,
Protozoos, Chromistas, Hongos,
Plantas y Animales.