Existen bacterias autótrofas que, en vez de la luz, utilizan la energía química de algunas sustancias inorgánicas, como el sulfuro de hidrógeno (H2S) que se produce en las emanaciones volcánicas.
A partir de estas bacterias pueden surgir pequeños ecosistemas, basados en la quimiosíntesis, en vez de en la fotosíntesis. Es lo que ocurre en las chimeneas hidrotermales de algunos fondos marinos, a través de las cuales salen materiales volcánicos.