Los embriones que no han sido transferidos en un ciclo de fecundación in vitro, se congelan en nitrógeno líquido a –160 °C. para poder ser utilizados posteriormente ante una nueva gestación o cuando la fecundación ha sido infructuosa.
Los embriones congelados son custodiados por periodos de un año prorrogables.
En el momento en que ya no se desee su custodia, es decisión única de la pareja el decidir su destrucción, donación para investigación o donación para otras parejas con problemas reproductivos que deseen adoptarlos.