Las especies autóctonas o nativas son las que se encuentran de modo natural en un ecosistema y las alóctonas o introducidas son aquellas que de manera intencionada o accidentalmente se encuentran fuera de su ámbito de distribución natural. Estas especies suelen competir con la autóctona por el alimento o por el hábitat. En algunos casos se comportan de manera invasora y pueden llegar a desplazar a las especies nativas. Por eso, la introducción de estas especies es una de las mayores amenazas para el equilibrio de los ecosistemas naturales y para la biodiversidad.