Sin duda, la fecundación in vitro es uno de los grandes logros de la medicina a lo largo del siglo XX. Realmente se trata de un proceso largo y complejo, que no siempre se ve culminado con el éxito.
Un programa de fecundación in vitro consta de las siguientes fases:
1. Hiperestimulación ovárica. Se trata de aplicar un tratamiento hormonal que haga que la mujer produzca varios folículos y, por tanto, varios ovocitos.
2. Aspiración folicular. Se interviene a la mujer mediante endoscopia a fin de extraer los ovocitos.
3. Selección de los ovocitos. Se observan los ovocitos al microscopio a fin de localizar los maduros, con los que se continuará el proceso.
4. Inseminación. Antes de emplearse, el semen sufre una serie de transformaciones, similares a las que sufriría dentro del aparato reproductor femenino. Cuando está preparado, se pone en contacto con los ovocitos seleccionados.
5. Control de la fecundación y desarrollo embrionario. Se vigila con ayuda del microscopio que se produzca la fecundación y que comience a dividirse el embrión.
6. Transferencia embrionaria. El embrión se implanta en el útero de la madre cuando consta de cuatro u ocho células. Como muchos de los embriones implantados no sobreviven, se introducen varios a la vez. Esto hace que sean frecuentes los embarazos múltiples.
La fecundación in vitro es la solución a los problemas de infertilidad de muchas parejas, pero no está exenta de problemas.
En primer lugar, esta técnica plantea cierto riesgo para la madre. La hiperestimulación ovárica puede ser arriesgada y, si se implantan demasiados embriones, se puede producir un embarazo múltiple, peligroso tanto para la madre como para los hijos.
También plantea diversas cuestiones de orden ético, que merecen una detenida reflexión. Algunos ejemplos de tales cuestiones son las siguientes:
Por lo general se producen más embriones de los que, finalmente, se implantan ¿Qué hacer con los embriones que no han sido implantados?
La ciencia ha hecho posible elegir el sexo del embrión.
¿Es esto legítimo? ¿Y si se hace para evitar enfermedades genéticas asociadas al sexo?
Los embriones se pueden congelar. ¿Cuánto tiempo se deberían conservar? ¿Es ético destruirlos después?
Los embriones pueden ser muy útiles para la investigación. ¿Debe permitirse experimentar con embriones?
Ninguna de estas preguntas tiene una solución fácil. Las respuestas las debe dar toda la sociedad.