En numerosas especies el comienzo de la reproducción sexual depende del ambiente, principalmente en los lugares donde los cambios estacionales son más acusados, como ocurre en las latitudes templadas.
Esto es así porque las necesidades de los individuos son especialmente críticas en el período reproductor.
El factor ambiental, que induce la reproducción y que detecta el ser vivo, suele ser el cambio en la relación de la duración del día y la noche, debido a que puede percibir variaciones en las cantidades relativas de la luz del día y la oscuridad.