¿Cuántos órganos y aparatos pueden llegar a intervenir en un acto como el que realiza el camaleón al cazar?
Sorprende descubrir que son muchos más de lo que parece. En primer lugar, la detección de la presa se realiza mediante los órganos de los sentidos. El camaleón posee una vista y un olfato muy desarrollados. En este caso detecta la presa con la vista.
Controlados por el sistema nervioso, los ojos del camaleón son capaces de explorar todo su entorno mientras su cuerpo está completamente quieto, camuflado entre las ramas de un árbol. Pueden incluso dirigirse independientemente, uno hacia delante y otro hacia atrás. Una vez localizada la presa, los ojos la enfocan y permiten al sistema nervioso calcular la distancia a la que se encuentra.
Inmediatamente después, la lengua sale disparada de la boca del camaleón, con tal precisión que golpea con su punta pegajosa al insecto y lo atrapa. Al instante, la lengua vuelve a su posición en la boca, permitiendo que el reptil engulla el insecto. Interviene entonces el aparato digestivo. La deglución y la llegada del alimento al estómago también está controlada por el sistema nervioso.
Todo este proceso no dura más que unas décimas de segundo. Pero, para que suceda, ha sido necesaria una compleja coordinación.