Las respuestas desencadenadas en los animales ante un estímulo pueden ser de dos tipos: motoras, si el resultado es un movimiento, y secretoras, si se libera una sustancia.
Los órganos efectores de las respuestas motoras se integran en el sistema locomotor, y los de las respuestas secretoras, en el sistema endocrino. Ambos sistemas necesitan recibir una orden del sistema nervioso o del sistema sanguíneo para actuar.
El sistema locomotor está formado por los sistemas óseo y muscular. Estos están integrados por los huesos y los músculos. Los efectores son las células musculares.
El sistema endocrino está formado por órganos dispersos encargados de fabricar sustancias llamadas hormonas. Estas se segregan a la sangre o a la hemolinfa para que hagan su efecto en un lugar determinado del cuerpo. El efector final es la célula glandular, que segrega la hormona.