Las abejas producen varios tipos de feromonas distintas. Las reinas secretan una sustancia con una doble función: por un lado, impide el desarrollo ovárico de las abejas obreras produciendo su esterilidad (solo debe haber una hembra fértil, la reina, en cada colmena); por otro lado, la feromona atrae a los zánganos durante el vuelo nupcial de la reina, que al ser fecundada (en esa sola ocasión) puede llegar a producir unos 1.500 huevos diarios durante toda su vida. Otro tipo de feromona, un alcohol secretado por las abejas obreras, tiene como finalidad informar a otras obreras del hallazgo de una fuente de alimento.