En los artrópodos hay ejemplos importantes de procesos complejos que están controlados por las hormonas. Se trata del proceso de la muda y el de la metamorf...
El sistema endocrino, al igual que el nervioso, es un sistema de control del organismo. Está formado por glándulas de secreción o glándulas endocrinas que sintetizan unas sustancias químicas, las hormonas. Estas son vehículos de información que, en el caso de los invertebrados, se vierten a la hemolinfa o medio interno (líquido circulante que equivale a la sangre de los vertebrados) y, a través de ella, alcanzan una zona determinada del cuerpo del animal sobre la que tienen un efecto específico. Por tanto, efectúan su acción a distancia de donde se han producido y a concentraciones mínimas. Como consecuencia, las respuestas que provocan no son inmediatas.
Muchas especies de la mayoría de los grandes grupos de invertebrados son capaces de producir hormonas, que regulan diversos procesos. Son generalmente neurohormonas, es decir, secretadas por neuronas modificadas, y liberadas al fluido extracelular (neurosecreción). Regulan la reproducción, el crecimiento, la metamorfosis, los procesos de regeneración de partes del cuerpo, la muda o el cambio de color de la piel.
En los gusanos, los ganglios cerebrales secretan determinadas neurohormonas. Estas hormonas son capaces de estimular la producción de los gametos en los órganos sexuales. En las sanguijuelas también determinan los cambios de color, actuando en distintos puntos de la piel. En los equinodermos hay igualmente neurohormonas que estimulan la maduración de los aparatos reproductores.
La producción de gametos en las gónadas también se da en los moluscos gracias a neurohormonas que inducen, asimismo, la puesta de huevos. En los cefalópodos, unas glándulas situadas sobre el nervio óptico regulan, además, la aparición de los caracteres sexuales secundarios.