Los posibles riesgos para la población o el impacto sobre el medio ambiente que suponen determinadas actividades industriales hacen que muchas asociaciones (ecologistas, etc.) alcen sus voces cuando consideran que los emplazamientos propuestos son inadecuados.
El crecimiento de la conciencia ecológica a lo largo de las últimas décadas ha introducido así entre los factores de localización industrial uno atípico, ya que no es de índole económica.
Su incidencia es difícil de precisar; depende de la capacidad de las asociaciones ecologistas para crear, en cada caso concreto, un clima de opinión favorable a sus tesis. Para lograrlo, recurren a manifestaciones, conferencias y campañas de información en los medios de comunicación.