La temperatura ideal para el ser humano está en torno a los 20 °C durante el día (por la noche dormimos mejor a una temperatura de entre 15 y 17 °C). Por tanto, una casa en la que detectamos que hace calor está gastando más energía de la realmente necesaria.
Así pues, para obtener un rendimiento máximo con el menor consumo energético y, por tanto, con el menor gasto posible, hemos de tener en cuenta algunas reglas de conservación energética.