-El progresivo incremento del efecto invernadero causa un aumento de temperaturas en todo el planeta, es decir, un calentamiento global que puede dar lugar a un aumento de la inestabilidad climática, lo que ha producido una alarma científica y social.
Se ha especulado mucho sobre el efecto que tendría un calentamiento atmosférico. La mayoría de las previsiones se hacen con modelos de circulación atmosférica en los que se supone una cantidad de dióxido de carbono doble de la que existe en la actualidad.
En ese escenario todas las predicciones apuntan a un incremento de la temperatura media que oscilaría entre 1,5 y 4,5 ºC. Los aumentos térmicos previstos varían no solo en su magnitud, sino también en su distribución en el espacio, y la misma Comisión Intergubernamental antes citada aconseja que se tomen con ciertas reservas.
El posible cambio del régimen de precipitaciones es una de las mayores preocupaciones de cara al futuro. Las predicciones en este terreno son todavía más inseguras, pero en lo que por desgracia coinciden es en que se espera una disminución de las precipitaciones de menor intensidad y un incremento de las más caudalosas, así como una mayor concentración de las épocas lluviosas.
Estas variaciones pueden afectar a la retención de agua por los suelos y hacer que se acentúen las épocas de sequía.
El aumento de temperatura y las alteraciones en el régimen de precipitaciones pueden producir cambios en la distribución de los seres vivos y de los cultivos.
La fusión de los hielos polares y el consiguiente aumento del nivel del mar es otro de los efectos del cambio climático que más preocupa, ya que afectan a las zonas costeras, donde viven dos quintas partes de la población mundial.