La economía ecológica se basa en la idea del desarrollo sostenible, es decir, el mantenimiento de los elementos de la naturaleza. Esta nueva ciencia surge como crítica a la economía convencional, y con medios nuevos, más flexibles que los tradicionales, explica y evalúa el impacto humano sobre el ambiente. Tiene en cuenta también valores hasta ahora no considerados, como el trabajo doméstico de la mujer, los intereses de las generaciones venideras y el valor no instrumental de las especies no humanas.