En Tokio, desde 1950, los desechos se dividen en dos partes (una para los combustibles, que son incinerados, y otra para los no combustibles). Además, la selección la tienen que hacer los ciudadanos, una manera de implicarse en los asuntos municipales.
Tokio, la ciudad más grande del mundo, es también la primera productora de basuras [...]. Desde 1950, se puso en práctica un método especial: los desechos se dividen en dos partes, y el deber de hacer la selección incumbe a sus habitantes. Los desechos combustibles se recogen tres veces por semana y se queman en doce incineradoras dispersas por la ciudad; [...] los no combustibles se recogen una vez por semana y se vierten en los pólders industriales de la bahía de Tokio para colmatarlos.
El reglamento de selección se ha respetado de forma incompleta, y una decisión del ayuntamiento ha impuesto, desde el 1 de enero de 1994, el empleo de bolsas transparentes para las basuras para incinerar: ¡un medio para hacer sentir a los japoneses su responsabilidad en los asuntos municipales!