-¿Una vida sin plástico? Nos resultaría difícil acostumbrarnos. Recipientes, tejidos, bolsas, embalajes, electrodomésticos, interruptores... La lista es interminable, aunque la historia de los plásticos es relativamente reciente.
Los primeros plásticos, obtenidos a partir de materia prima vegetal, datan de 1862. En concreto, se trató químicamente la celulosa con ácido nítrico obteniéndose nitrato de celulosa, más conocido como celuloide. Con él se fabricaron objetos decorativos, mangos de utensilios domésticos o cuellos de camisa, por citar algunos ejemplos.
En 1909 se encontró una nueva materia prima, el alquitrán de hulla, con el que se obtuvo la baquelita, un plástico ampliamente utilizado como aislante en los mecanismos eléctricos: enchufes, interruptores...
Desde principios del siglo XX se experimentó a gran velocidad y los científicos empezaron a comprender los mecanismos que regulan las reacciones químicas que dan lugar a estos nuevos materiales: así comenzó su producción y utilización masiva.
Desde 1930 se fabrica el nailon; a partir de 1940 van apareciendo el polietileno, el poliuretano, los poliésteres, las siliconas, etc.
Hoy en día se siguen descubriendo nuevos materiales en los que se consiguen propiedades tales como: ligereza, tenacidad, elasticidad, resistencia a la llama y al calor, e incluso conductividad eléctrica, algo que hasta hace poco parecía vetado a los plásticos.
¿Qué es un plástico?
Los plásticos son polímeros, moléculas gigantes formadas a partir de las moléculas sencillas que se repiten llamadas monómeros (mono → uno; poli → varios).
Hay una gran variedad de polímeros sintéticos, que pueden ser plásticos o fibras sintéticas y que se elaboran a partir del petróleo y otras sustancias químicas.
Los plásticos son materiales que se ablandan cuando se calientan y que se endurecen cuando se enfrían, lo que permite moldearlos. Se clasifican en dos grandes grupos:
Con algunos termoplásticos se pueden fabricar fibras sintéticas, haciendo pasar el plástico fundido a través de orificios muy finos. La lycra o el nailon son fibras sintéticas.
¿Por qué son tan interesantes?
Los plásticos se han hecho prácticamente imprescindibles en la sociedad moderna, debido, sobre todo, a las siguientes propiedades y características.
Reciclaje de plásticos
Los plásticos presentan un serio inconveniente: su eliminación. Los plásticos, en general, son sustancias muy estables que no se degradan; es decir, no son atacadas por bacterias que las descompongan. El poliestireno, por ejemplo, es una basura permanente. Dentro de doscientos años, en unas excavaciones, podría aparecer un pedazo del vaso que hemos usado hoy.
No obstante, los residuos de plástico se pueden tratar de diferentes maneras, y conseguir reciclarlos para volver a utilizarlos.
El reciclaje de plásticos comienza con la recogida selectiva de los plásticos, que se separan y se clasifican. Luego se trituran, homogeneizan y, por último, se funden, obteniéndose de nuevo el polímero reciclado, listo para ser usado y fabricar nuevos objetos. Lógicamente, los termoplásticos son los plásticos que se pueden reciclar más fácilmente.
En la actualidad se fabrican plásticos fotodegradables incorporando a la cadena de monómeros compuestos sensibles a la luz solar, pero no a la luz artificial (por ejemplo, en polímeros comunes, como el polietileno o el poliestireno).
Los plásticos compostables se elaboran con monómeros que se degradan en menos de seis semanas, porque son atacados por bacterias y hongos.
Como norma, con cualquier material que usemos conviene practicar las tres «r»: Reducir su consumo, Reutilizarlo tantas veces como resista y Reciclarlo cuando ya no sea útil.