En la ciudad de Asuán, situada en el margen del Nilo se construyeron dos presas. La más antigua es la Presa de Asuán o Presa Baja de Asuán y la nueva llamada Presa Alta de Asuán. En el año 1956 estando en el gobierno el estadista egipcio y líder político Gamal Abdel Nasser se propuso el proyecto de la creación de estas presas debido a la preocupación que todos los años sufrían por el desbordamiento de las aguas de Sudán y Uganda. La construcción de la presa baja a manos de los equipos británicos comenzó en el año 1899, acabando tres años más tarde, mientras que la presa alta aunque proyectada de antaño, empezó a alzarse en el año 1952. En un principio el gobierno de los Estados Unidos se comprometío a la subención y ayuda en este proyecto, retirando su palabra años más tarde. A pesar de percibir algunas ayudas, el proyecto fue inversión casi completa del Instituto ruso Zuk Hydroproject. La construcción de esta presa no tenía como motivo único el control de la expansión de las aguas, también el abastecimiento eléctrico gracias a la producción que con ella se podía obtener. A pesar de las numerosas ventajas que tenía este proyecto la influencia negativa que ha tenido sobre el medio ambiente de la zona ha sido y está siendo muy polémica. La emigración de muchos animales, la disminución de la productividad pesquera, etc. Hablando en cifras, la presa tiene 3,6 kilómetros de largo y 980 metros de ancho. Su altura en la cúspide es de 111 metros y su capacidad en condiciones máximas es de 11.000 m³ de agua por segundo. Con estas medidas durante muchos años tuvo el honor de ser la presa más alta del mundo, pero en el año 1982 se inauguraba la presa hidroeléctrica de Itaipú con una altura de 196 metros, ubicada sobre el río Paraná en la frontera entre Paraguay y Brasil.