Saltar directamente a:
  1. Concursos
  2. Agenda

Menú:


Lecturas

Disturbios e incertidumbre en Madrid antes del Dos de mayo

En sus Memorias de un setentón (1881), Ramón de Mesoneros Romanos rememora toda su vida desde la tierna infancia. En este jugoso fragmento, describe la atmósfera de desasosiego que se vivía en Madrid antes de la insurrección popular del Dos de mayo.

Especialmente desde la salida de Fernando de Madrid, el pueblo no sabía ya contener su encono y ojeriza contra los franceses; en las calles, en los mercados, en los paseos, chocaba diariamente con ellos, y a pesar de la extremada vigilancia y precauciones de las autoridades españolas, cada día era señalado con un nuevo choque, que estaba a punto de convertirse en serio conflicto, ya en la Plaza Mayor o en la plazuela de la Cebada entre vendedores y soldados, ya en Carabanchel con motivo de una función del pueblo, ya en las revistas del Prado; hasta en la misma iglesia, de donde se salía todo el mundo cuando veía entrar a los franceses con redobles de tambores y músicas, y conservando en la cabeza sus gorras de pelo, profanación que a los ojos del pueblo era signo de su impiedad. Todo esto por lo que respecta a las clases más populares, los manolos de Lavapiés y los chisperos del Barquillo, que se deshacían a entonar la consabida cantinela de Juana y Manuela, entre expresivos adjetivos de su cosecha. -Por lo que hace a las clases más decentes, y en el interior de las casas, puedo juzgar por la de mi padre cuán cercanas estaban a expresar aquellos mismos afectos. El ejército francés no era ya en su boca sino la tropa de gabachos y franchutes; el emperador Napoleón se había convertido en el Corso Bona o Malaparte, y en cuanto a su cuñado el Gran Duque de Berg, era ya designado como el Gran troncho de Berzas o cosa tal.


Un producto de Grupo Santillana. © Santillana en Red - Ribera del Sena, S/N - Edificio Apot - Madrid [España] Tel. 91 353 79 00