La Guerra de la Independencia tuvo consecuencias nefastas para España. Al desastre humano y material, se unía la reinstauración del Antiguo Régimen, que frenaba la regeneración económica que el país necesitaba, así como la emancipación de las colonias americanas.


Sabedor del apoyo con que contaba entre el brazo militar, la nobleza reaccionaria y la Iglesia, el monarca no dudó en decretar la nulidad de la Constitución en mayo de 1814.
