El periódico Semanario Patriótico de septiembre de 1808 recoge las siguientes observaciones sobre la proclamación de Fernando VII en Madrid. El rey estaba en ese momento cautivo en Francia pero el amor del pueblo por El Deseado era incontestable:
«En todas las públicas solemnidades regularmente dispuestas y ordenadas por la autoridad, y las más de las veces por el capricho de los tiranos, el pueblo obedece mercenariamente á los bandos que ve fixados en las calles, y goza de los tales festejos como espectador puramente pasivo (…) pero en las extraordinarias circunstancias que se reunieron para la proclamación de FERNANDO EL DESEADO, el pueblo tuvo la gloria de ser el alma, el móvil y el ordenador de tan augusta función.»