Este sencillo obelisco desnudo, situado en el Arapil Grande, una de las colinas que da su nombre a la localidad salmantina de Arapiles, rememora la decisiva victoria aliada sobre las tropas francesas el 22 de julio de 1812.
La brillante victoria de Wellington obligó a los franceses a levantar el sitio de Cádiz y huir de Madrid.