A la entrada de Bailén (Jaén), el monumento celebra la valentía de María Bellido, vecina de esta ciudad jienense, que durante la batalla homónima se expuso al fuego enemigo para abastecer de agua a las tropas españolas.
En el justo momento en que entregaba un cántaro de agua al General Reding, una bala lo hizo añicos. Sin inmutarse, María Bellido recogió lo que quedaba de agua, y se lo entregó al general aliado.