En 1808, 15.000 soldados españoles bajo el mando del Marqués de la Romana estaban acantonados en Dinamarca, luchando a favor de Francia. Al conocer los sucesos del Dos de Mayo, contactaron con la flota inglesa para que los evacuara de regreso a España.
Tras una espectacular fuga, más de 9.000 soldados lograron retornar a su patria, para luchar contra sus antiguos aliados franceses.