
La arquitectura neoclásica fue introducida en España en la segunda mitad del siglo XVIII de la mano de varios autores extranjeros entre los que destaca el arquitecto de Carlos III, Sabatini. La traducción de los textos clásicos de Vitrubio y Vignola, y el quehacer de las academias fueron decisivos. Entre la obra de Sabatini, responsable de las reformas urbanas de Madrid, destaca la Puerta de Alcalá y el Hospital General de San Carlos, edificio que alberga hoy el Museo Nacional de Arte Reina Sofía.
Entre los arquitectos españoles destacan Ventura Rodríguez, responsable de la finalización de la Basílica del Pilar y autor de la elegante fachada de la catedral de Pamplona, y Juan de Villanueva. Este último puede ser considerado el primer arquitecto español neoclásico puro, tal y como atestigua su obra cumbre, el Museo del Prado.