Reflexiones de Ockham sobre el problema de los 'universales', es decir, el conjunto de entidades que asumimos como existentes fuera de la mente.
Es preciso saber que hay dos tipos de universal. Hay lo que es naturalmente universal,
es decir, lo que es naturalmente signo predicable de varias cosas, por ejemplo, guardando
todas las proporciones, en el sentido en que el humo significa naturalmente el fuego, el
gemido del enfermo su dolor, la risa una alegría interior. Este universal no es otra cosa
que una intención del alma. Por tanto, ninguna sustancia, ningún accidente extramental
constituyen un universal de esta clase […]. Hay otro universal: lo que es universal en virtud
de una institución voluntaria. Es el caso del sonido que se pronuncia. Es en verdad una
cualidad numéricamente una y un universal en la medida en que es un signo que ha sido
instituido voluntariamente para significar varias cosas. Pero hay que reconocer que no tiene
ese carácter de universal de su propia naturaleza de cosa, sino tan solo de la voluntad
de quien lo ha instituido como signo.