El amor visto como un demonio venusiano con tres ejemplos; Venus celeste, Venus vulgar y el planeta Venus.
Ciertamente, el demonio venusiano es un amor triple. Los platónicos ponen el primero en
la Venus celeste, es decir, en esa inteligencia misma de la mente angélica. El segundo en la
Venus vulgar, esto es, en la capacidad que tiene el alma del mundo para generar. Estos dos
se llaman demonios puesto que están entre la belleza y la privación de ella […]. El tercero
es el orden de los demonios que acompañan al planeta Venus. Estos los distribuimos
todavía en tres órdenes: uno los asignados al elemento fuego, otros al aire purísimo, y
otros al del aire más denso y nebuloso. Y todos son llamados héroes, esto es, amantes […]
Los primeros lanzan las flechas del amor hacia aquellos hombres en los que predomina
la bilis, el humor colérico y fogoso. Los segundos hacia aquellos en los que domina
la sangre, humor aéreo. Los terceros hacia aquellos en los que predomina la pituita
y la atrabilis, humor acuoso y terreno.
Todos los hombres son heridos por las flechas del
amor, pero de ellos, cuatro tipos lo son especialmente. Pues Platón demostró en el Fedro
que sobre todo son heridas las almas que siguen a Júpiter, Febo, Marte y Juno, esto es,
Venus, pues estas, inclinadas desde los primeros instantes de su generación al amor, suelen
amar sobre todo a aquellos hombres que han nacido bajo las mismas estrellas.