Hijo del famoso periodista José Ortega y Munilla, estudió en la Universidad de Madrid y en 1905 marchó a Marburgo (Alemania) donde, en contacto con la escuela neokantiana, adquirió un profundo conocimiento del pensamiento alemán. Al regresar a Madrid se incorporó a la universidad y, desde su cátedra de Metafísica y los periódicos y revistas en los que colaboró asiduamente o que él mismo fundó, como la Revista de Occidente, intentó liberar el pensamiento español de la esterilidad en que se encontraba sumido y formar un núcleo de intelectuales acorde con los tiempos. Participó activamente en la vida política española y apoyó la proclamación de la Segunda República, pero al estallar en 1936 la Guerra Civil abandonó España y residió en Francia, Países Bajos, Portugal, Argentina y Alemania. Volvió a España en el mismo año de su muerte.
Ortega entiende el conocimiento filosófico como una reflexión sobre la propia vida, como un diálogo con el entorno, desde la circunstancia concreta en la que cada hombre se halla inmerso. El instrumento de dicha reflexión es la razón, pero no la razón abstracta que utiliza la ciencia, sino la razón vital o razón histórica. Entre sus obras más importantes figuran Meditaciones del Quijote (1914), El espectador (ocho volúmenes publicados entre 1916 y 1934), España invertebrada (1922), El tema de nuestro tiempo (1923), La rebelión de las masas (1930) e Ideas y creencias (1940).