-Las reflexiones sobre la creación y la trascendencia divina, el significado del tiempo y el problema de la existencia del mal son algunas de las líneas más importantes del pensamiento agustiniano, presidido por la firme creencia en la eternidad e inmutabilidad de Dios.
Para designar la intimidad y, al mismo tiempo, la trascendencia de Dios al hombre, Agustín utiliza diversas metáforas, como «sol inteligible», «maestro interior». Pero la designación más precisa es la que Él mismo nos ha dado en Éxodo 3, 14: «yo soy el que soy». Dios es el ser sin más, el único a quien corresponde plenamente la entidad (la essentia), en tanto que solo Él es inmutable y eternamente idéntico; solo Él es propiamente.