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Desastres naturales

-Entre los desastres naturales que ocurren en España, dos tienen especial relevancia: la sequía y las precipitaciones torrenciales, ambos derivados de un irregular régimen de precipitaciones.

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Un desastre natural es todo fenómeno extremo del medio físico de carácter imprevisible y fortuito que se convierte en riesgo para la sociedad. Los desastres naturales más habituales en España se derivan de las condiciones climáticas; los más frecuentes son la sequía y las precipitaciones torrenciales. Otros riesgos que reaparecen periódicamente son los terremotos y el vulcanismo. En cuanto al primero, solo algunas áreas, fundamentalmente del sur de la Península, se ven afectadas ocasionalmente por seísmos. Respecto al segundo, se limita al archipiélago canario.

Sequía

La sequía se define como el déficit hídrico inusual, es decir, el que está por encima de la media habitual. Por eso, es esencial diferenciar entre sequía y aridez:

  • Aridez. Alude a condiciones permanentes y habituales de escasez de agua que provocan el déficit de recursos hídricos; así, por ejemplo, la aridez estival es un rasgo propio del clima mediterráneo y hace referencia a las pocas precipitaciones que hay durante el verano.
  • Sequía. En contraposición a la aridez, es un déficit hídrico coyuntural y anómalo, que puede darse en cualquier tipo de climas, incluso en el oceánico. Esta anomalía climática, si es prolongada, impide el desarrollo de la vida y las actividades económicas de la población, que puede verse afectada por restricciones en el consumo de agua, problemas de salud, etc.

Además, el uso desmedido y sin control de los recursos hídricos provoca un grave impacto ambiental, que se manifiesta de muy diversas formas, entre otras:

  • Reducción del caudal de los ríos. Esto provoca una modificación y alteración de sus caudales con graves problemas de contaminación y desecación que afecta a marismas, bahías y estuarios.
  • Pérdida de biodiversidad. Debido a la desaparición de la fauna y de la flora, lo que, en consecuencia, contribuye al avance de la desertización.
  • Sobreexplotación de las aguas subterráneas. Se produce por la explotación de los acuíferos de forma irracional, originando salinización, concentración de sales o desecación de lagunas.

El riesgo potencial de sequía en España es alto debido, fundamentalmente, a las grandes fluctuaciones que hay entre las precipitaciones registradas de unos años a otros. Salvo la franja norte peninsular, el resto del país se halla sometido a la alta variabilidad pluviométrica del clima mediterráneo. El índice de irregularidad interanual -con valores máximos en Almería- es más acusado en las fachadas de levante y el sur, por lo que el riesgo de sequías graves es aún más alto en estos lugares.

Lluvias torrenciales e inundaciones

Se consideran precipitaciones torrenciales aquellas capaces de producir corrientes de agua rápidas, violentas y no duraderas. Entre las diversas situaciones causantes de precipitaciones torrenciales, la más conocida es la «gota fría», pero también algunas borrascas frías y frentes fríos del oeste son capaces de desencadenar chubascos de elevada intensidad.

En algunas áreas de pluviometría anual escasa, unos pocos días de lluvia pueden aportar la casi totalidad de las precipitaciones anuales. Así, por ejemplo, en el litoral mediterráneo peninsular, la cuarta parte de los días más lluviosos puede suministrar más del 70 % del total anual; y en la costa valenciana este porcentaje supera en algunos casos el 75 %.

Estos fuertes aguaceros ocasionan grandes crecidas y avenidas fluviales que, a veces, provocan inundaciones catastróficas. De esta manera, los ríos Mijares, Turia, Júcar, Vinalopó, Segura y Guadalentín han conocido riadas desastrosas, porque los lechos de inundación de estos ríos de la vertiente mediterránea suelen ser espacios densamente poblados.


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