-Aunque la población ha ido aumentando progresivamente, fue en el siglo XX cuando el crecimiento fue más intenso.
La población mundial creció con lentitud hasta el siglo XIX. Aunque se producía un elevado número de nacimientos, era contrarrestado por una alta mortandad, provocada por la falta de avances sanitarios y acelerada por épocas de hambrunas, guerras y epidemias.
Durante el Paleolítico, la caza y la recolección ofrecieron suficiente alimento para nutrir a una población que, escasamente, llegaba a los 8 millones de habitantes.
En el Neolítico, con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, la población empezó a alimentarse mejor y se produjo la primera expansión de la especie humana.
Se calcula que, a principios de nuestra era, la población mundial alcanzó unos 300 millones de habitantes.
Durante la Edad Media, la sucesión de guerras y los diversos episodios de epidemias y hambrunas frenaron el crecimiento de la población. En Europa, la peste negra del siglo XIV fue terriblemente devastadora: sólo en Inglaterra asoló a más del 40 % de su población. La situación mejoró en los siglos XV y XVI, pero a principios del siglo XVII volvió a producirse un incremento de muertes. A pesar de todo, en 1750 se alcanzaron unos 800 millones de habitantes.