La morfología urbana permite conocer cómo es una ciudad internamente (trazado de las calles, plazas y parques, forma de los edificios, etc.) y cómo se distribuyen estos elementos. El estudio del plano refleja las distintas estructuras urbanas.
- En las ciudades con plano lineal las viviendas se distribuyen a ambos lados de una vía de comunicación principal.
- Las ciudades con plano ortogonal y en damero tienen calles rectilíneas, cuyos cruces forman ángulos rectos. Las casas se agrupan formando manzanas. Es un trazado claro y sencillo, fácilmente ampliable. Pero tiene dos inconvenientes: el tráfico se ralentiza en las encrucijadas y la orientación a veces es difícil, ante la homogeneidad de las edificaciones. Este tipo de plano se adoptó en las ciudades romanas, en las que los conquistadores españoles fundaron en la América hispana y en los ensanches de las ciudades europeas en el siglo XIX.
- Las ciudades de plano radiocéntrico están configuradas por cierto número de calles que arrancan de un mismo centro y se prolongan en sentido radial, cortadas por una serie de vías circulares concéntricas. Este plano se adapta a topografías complejas y en él el acceso al centro es muy rápido, debido al gran número de calles radiales. Pero el tráfico entre los extremos es lento, porque hay que pasar por el centro para dirigirse a cualquier punto de la ciudad. La mayor parte de estas ciudades tienen un origen defensivo. Es el caso de Milán, Washington o Moscú, y de Vitoria en España.
- En las ciudades de plano irregular, las calles tienen distintas anchuras y están trazadas sin orden. En este tipo de urbes las comunicaciones son difíciles. Es el caso de la mayoría de las ciudades musulmanas y de algunas ciudades medievales europeas.