En San Luis Potosí se llevó a cabo la última rebelión en contra del gobierno federal tras la Revolución de 1910. Saturnino Cedillo, un general que había ganado fama durante la guerra cristera al vencer y dar muerte a Enrique Goroztieta, tomó la decisión de levantarse en armas en 1938, quizá movido por su ambición de llegar a la presidencia de la República. Al iniciarse la rebelión, Lázaro Cárdenas se trasladó al estado y luego de algunas escaramuzas y combates derrotó a los alzados y Cedillo fue muerto.