En Venezuela la historia de la explotación de los recursos naturales se puede clasificar en tres períodos de gran actividad, en los cuales la acción de la sociedad sobre el ambiente ha sido determinante. Estos períodos son:
- Período indígena. En esta etapa la sociedad indígena venezolana establecía una relación de armonía con la naturaleza, conociéndola y aprovechándola sin destruirla. Esto se lograba a través del desarrollo de conucos, la rotación de los cultivos para la renovación de los suelos y el aprovechamiento del caudal natural de las aguas para el riego. De esta manera, todas las actividades eran realizadas con un gran conocimiento y preocupación por mantener el equilibrio ecológico y por recuperar los recursos naturales, en beneficio de las generaciones futuras.
- Período agroexportador. Este período se inició con la llegada de los colonizadores españoles y se extendió hasta comienzos del siglo XX. Con la explotación de productos agrícolas como el cacao, el café y el cuero de res, las poblaciones comenzaron a migrar hacia las zonas donde se concentraban las tierras más fértiles. Estos nuevos asentamientos intensificaron la explotación de los recursos naturales, especialmente el suelo y el agua. Esto generó problemas como la deforestación intensiva, la erosión de los suelos, la reducción de bosques (por la necesidad de satisfacer las necesidades de energía a partir de la leña y el carbón) y la modificación del paisaje natural a partir de la construcción de caminos y casas.
- Período minero-petrolero. En esta etapa, que se desarrolló desde finales del siglo XVII, se intensificaron los daños al ambiente con la explotación desmedida de las minas de oro. Ya en la década de 1880 se producían 8 toneladas de oro anuales. Éstas se obtenían utilizando mercurio para concentrar el metal, y cloruro de sodio para separarlo del mercurio. Estas prácticas, así como las aplicadas en la obtención de diamantes, hierro y bauxita, han generado a lo largo de los años graves daños ecológicos, como acumulación de residuos sólidos, contaminación de cuerpos de agua, erosión de suelos, arrastre de sedimentos, pérdida de biodiversidad y enfermedades en la población humana. Toda esta problemática ecológica se unió a situaciones de carácter social, como hacinamiento en zonas mineras, pobreza crítica, trabajo y prostitución infantil y embarazos en adolescentes.
En el caso de la industria petrolera, ya para 1920 el país había comenzado el proceso de explotación, y con él el paisaje natural sufrió las más drásticas modificaciones. El uso de los recursos naturales comenzó a realizarse de manera intensiva. Se produjo entonces un deterioro creciente del medio natural debido a la explotación del recurso suelo y agua, así como por la contaminación generada por las industrias. Por ello, algunos centros de investigación han desarrollado líneas de trabajo para diseñar tecnologías sustentables. Pese a este impacto ambiental, la bonanza petrolera permitió la construcción de viviendas y vías de comunicación a lo largo de todo el territorio nacional.