Etimológicamente significa «cola» (en latín, cauda). Sección que se incluía en una obra para acabarla. Adquiere importancia a finales del s. XVIII en las sonatas y en las sinfonías, ya que sirvió para desarrollar una idea musical que actuaba de cierre. Normalmente, en la forma sonata, la coda sintetizaba las ideas que se habían desarollado en la exposición principal. Durante el s. XVII se utilizó para finalizar las arias vocales.