Es un tipo de desarrollo que pretende no alterar los ecosistemas más de lo imprescindible al extraer la energía y materia necesaria para que sean consumidas por los seres humanos y puedan desarrollar sus actividades.
Modelo de desarrollo que intenta compatibilizar el crecimiento demográfico y económico con la conservación del medio natural.
Modelo que permite que exista un equilibrio entre los recursos disponibles y las necesidades de las generaciones actuales, sin que se comprometa la capacidad de las futuras de satisfacer las suyas propias.