Religión fundada por Mani en Persia a mediados del siglo III. Afirmaba la existencia de dos principios creadores contrarios: el bien y el mal. El mal no puede ser subordinado al bien, ni tampoco identificado con el no-ser; ambos principios constituyen la realidad y son irreductibles. Estas concepciones se extendieron por Asia, el norte de África y el sur de Europa, y algunos de sus aspectos permanecieron en ciertas herejías cristianas, como la albigense y la valdense.