Reciben este nombre especialmente los diversos enfrentamientos armados producidos en la Europa del siglo XVI, en cuyo trasfondo se halla la pugna entre catolicismo y protestantismo, como los sostenidos por Carlos I y Felipe II en Flandes y Alemania y, sobre todo, el conflicto entre católicos y calvinistas franceses desarrollado entre 1562 y 1598, fruto de la expansión del calvinismo y la represión de la Reforma.