-En la primera mitad del siglo XIX, muchas naciones latinoamericanas fueron gobernadas por jefes militares que recibieron el nombre de caudillos.
En Argentina, el poder se hallaba dividido en una serie de ciudades soberanas que buscaban desarrollar Estados provinciales autónomos. Esta situación llevó a la formación de dos bandos liderados por sus propios caudillos: los unitarios y los federales.
La disputa entre los dos grupos la decidió el caudillo Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires, que practicó una política favorable a los estancieros y latifundistas. Conforme Buenos Aires se enriquecía con el comercio ultramarino, Rosas consolidó su autoridad personal y extendió su poder hacia las otras provincias. Finalmente, se edificó la nación bajo el principio federalista.