-Fue quien asentó la presencia española en Chile. Junto con fundar las primeras ciudades, inició la expansión de la conquista hacia la Araucanía, circunstancia en la que encontró la muerte en 1553.
Con la llegada de los primeros conquistadores españoles también llegó el vino. Distintas crónicas señalan como precursor al sacerdote Francisco de Carabante...
El 12 de febrero de 1541, Pedro de Valdivia fundó Santiago del Nuevo Extremo, en homenaje a su tierra natal. El alarife, funcionario encargado de realizar el trazado de la ciudad, procedió a delimitar las calles que formaron las manzanas. Como en todas las ciudades españolas, la manzana central se destinó a la plaza de armas y los solares inmediatamente contiguos a los edificios públicos, la iglesia y residencias más importantes. Quedó emplazada en una especie de "isla" formada por dos brazos del río Mapocho: el más ancho, corría aproximadamente por el actual canal, el otro, por donde en nuestros días se encuentra la Alameda del Libertador Bernardo O'Higgins. Una vez fundada la ciudad, Valdivia procedió a constituir el Cabildo o Ayuntamiento el 7 de marzo de 1541, organismo que casi de inmediato lo nombró Gobernador de Chile en espera de la ratificación oficial. De esa manera se legitimaba su autoridad sobre el territorio.
Muchas razones llevaron al capitán a establecerse en la cuenca de Santiago. Entre las más importantes estaban las relacionadas con su deseo de alejarse del Perú, no solo para dificultar el regreso de sus hombres, sino también para independizarse de Pizarro, de quien era un subordinado. Ese lugar le permitía acceder más fácilmente a nuevas regiones y así extender la conquista hacia el sur de Chile. Por último, en las cercanías del Mapocho, había población indígena, buenas tierras, madera y todo lo necesario para la fundación de una ciudad como lo establecían las leyes españolas.
No obstante, siete meses después los indígenas de la región se sublevaron y atacaron a los españoles. Destruyeron la ciudad, un barco que se construía en la costa, las faenas de los lavaderos de oro que habían comenzado a explotarse, los alimentos y los animales que poseían. El futuro de la conquista era incierto, supeditado únicamente a la ayuda y refuerzos que pudieran obtener del Perú. Tras ese propósito, Valdivia envió a uno de sus capitanes, Alonso de Monroy, quien retornó a fines de 1543 con los auxilios necesarios como para reiniciar el asentamiento a orillas del Mapocho.