-La estructura de los señoríos fue posible por la práctica de la agricultura intensiva, el crecimiento de la población y el intercambio.
Destaca la capacidad que tuvieron estos pueblos de manejar con increíble fluidez los contactos y las alianzas. Sin embargo, la cultura occidental valora las organizaciones políticas estatales como signo de un nivel superior de desarrollo y casi no comprende el valor y la complejidad de la interrelación entre pequeñas unidades, ninguna de las cuales ejerce un dominio decisivo sobre el resto.
Los señoríos muestran que esta interrelación dio lugar a un sistema integrado de economía política en un nivel que superaba lo local. Es posible que haya habido un inicio de Estado, pero este se formaba a través de alianzas y no como un proceso de incorporación y conquista como el del Estado inca. Frente a la idiosincrasia norandina centrada en la posibilidad de negociar, compartir y hacer alianzas, el modelo de los Andes peruanos, conocido como modelo de puna, elimina el intercambio y es autosuficiente, ejerce un control central que excluye las alianzas, y domina la macroverticalidad a través de productores especialistas. Frente al señor étnico, redistribuidor que organiza la producción microvertical, establece relaciones con otras zonas, controla el intercambio y redistribuye a la sociedad a través de relaciones de reciprocidad, el inca es un administrador. Frente a los señoríos que vivían entre la particularidad y la diferencia, los incas buscaban la homogeneización cultural.