-Luego del descubrimiento de América, en menos de veinte años, castellanos y lusitanos reconocieron la mayor parte del continente americano.
La conquista de América por los españoles fue consecuencia de una variedad de acontecimientos y transformaciones que afectaron a Europa hacia el siglo XV, época que marcó el comienzo de una nueva era de la historia occidental.
En el Viejo Mundo surgía un sistema político que se conoce como el Estado Moderno, constituido básicamente por una concentración del poder en los monarcas y un conjunto de funcionarios encargados de velar por una buena administración y el engrandecimiento de sus respectivas naciones. La sociedad experimentaba importantes modificaciones, como el surgimiento de una nueva clase social con gran empuje y fortaleza, la burguesía, que se había enriquecido en el comercio y centraba su actividad en las ciudades, que se multiplicaban vertiginosamente. La economía, por su parte, observaba el desarrollo de la empresa, las finanzas y los negocios en gran escala. De esta forma se iniciaba el capitalismo.
Era la época del Renacimiento y del Humanismo, donde se estructuró un pensamiento que asignó al hombre un papel fundamental en la vida, despertando su espíritu emprendedor y una actitud científica que se tradujo en ansias por estudiar y analizar los fenómenos naturales. Esto contribuyó al progreso de la ciencia y de la técnica. Así, la náutica se vio beneficiada con la invención de la brújula, el astrolabio y la elaboración de cartas marinas. Se construyeron mejores embarcaciones como las naos y carabelas, cuya principal innovación fueron las "velas latinas" que permitieron navegar más rápido, seguros y alejados de la costa. Todos estos adelantos y nuevos conocimientos se pudieron difundir con mayor celeridad gracias a otro invento: la imprenta.
El comercio con Oriente se había acrecentado, particularmente por las rutas que transitaron grandes mercaderes italianos para realizar transacciones con árabes y turcos. Fueron ellos quienes llevaron a Europa tapices, alfombras, sedas, joyas y especias (canela, pimienta, clavo de olor, vainilla, etc.), todos productos que llegaron a ser muy apetecidos. Este tráfico fue presentando graves dificultades desde que se interrumpió el tránsito por Medio Oriente, debido a la expansión del Imperio Otomano y la toma de Constantinopla en 1454. Fue necesario, entonces, buscar nuevas rutas que hicieran posible reanudar el comercio y así acceder a las riquezas orientales.
España, por aquella época, surgía como un Estado moderno y centralizado bajo el signo de la monarquía absoluta, gracias a la iniciativa de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos. Ellos, junto con lograr la unificación de los reinos españoles, que comenzó con el matrimonio entre ambos (1474) y continuó con el sometimiento de los señores feudales, libraron una larga lucha contra los musulmanes -la Reconquista- hasta expulsarlos totalmente de la península ibérica con la recuperación del último reducto bajo dominio moro en 1492, el reino de Granada. De este modo España se transformó en una nación poderosa, que había sostenido por siete siglos una cruzada religiosa de la cual salía victoriosa, imprimiendo en sus habitantes una cultura guerrera al servicio de Dios y de los reyes. Descontando particularidades regionales, el país se organizó mediante un sistema burocrático, unido por la religión católica y detentando un idioma oficial: la lengua castellana.