El costumbrismo fue una corriente fundamentalmente literaria y pictórica, situada entre el romanticismo y el realismo. Con un estilo a veces crítico y a veces idealista, reflejaba los tipos populares de la incipiente burguesía y sus hábitos recreándose en el modo de ser de los españoles. Estébanez Calderón o Mesonero Romanos con sus estampas sobre Madrid fueron algunos de los representantes de este estilo.