-Unificada por los reyes Católicos en 1492, la Corona española requería administrar el imperio ultramarino que iba adquiriendo en el siglo XVI. Para ello, se crearon en la Península instituciones adecuadas para tratar los asuntos americanos: el Consejo de Indias y la Casa de Contratación.
En 1503, los reyes Católicos crearon la Casa de Contratación de Sevilla -trasladada a Cádiz en el siglo XVIII- como la primera institución encargada de los negocios con las Indias. Si bien al principio sólo se dedicaba a reglamentar y desarrollar el comercio entre la Península y los territorios americanos, poco a poco sus funciones fueron ampliándose.
La Corona estableció desde el principio que el único puerto del cual se podía partir hacia América era Sevilla. De esta manera, la Casa de Contratación podía llevar un registro de las personas y mercaderías que cruzaban el océano una vez que habían sido autorizadas por esta institución.
Esta oficina de gobierno también debía controlar los envíos de metales preciosos provenientes de América y cobrar impuestos de avería (es decir, de permanencia en el puerto) y de aduana, entre otros. Asimismo, era un tribunal de justicia encargado de resolver los pleitos entre comerciantes y marinos.
Por último, debía verificar que los pilotos fueran capaces de navegar a través de mares y océanos, por lo cual instituyó el cargo de «piloto mayor» (persona encargada de impartir los conocimientos básicos o verificar si los candidatos los tenían).
Los pilotos que regresaban de Indias estaban obligados a brindar los datos que habían adquirido a la Casa de Contratación; fue entonces surgiendo allí una escuela náutica en la cual se elaboraron instrumentos de navegación y mapas.