-La cerámica y la textilería fueron dos expresiones artísticas muy importantes en el Tahuantinsuyo, no tanto por su calidad estética -que alcanzó superiores niveles antes de los incas-, sino por su rol en las relaciones de reciprocidad y redistribución.
En el tiempo de los incas se logró una producción textil a gran escala por todo el Tahuantinsuyo. Asimismo, y teniendo en cuenta las observaciones hechas por los cronistas, se puede apreciar que los vestidos incas cumplían múltiples funciones, especialmente utilitarias, sociales, económicas y religiosas. Los vestidos fueron uno de los elementos más valorados dentro del sistema de redistribución y reciprocidad; por ejemplo, en los desplazamientos del inca, su séquito iba distribuyendo ropas y vestidos a los curacas y grupos locales. Por esta razón, el Estado inca necesitaba contar con una gran cantidad de tejidos para satisfacer la demanda. Para cumplir con esta exigencia, los incas dispusieron que los acllahuasis se dedicaran a confeccionar diversos vestidos.
Había dos clases principales de tejidos:
El traje común de los hombres era una faja angosta (guara) que hacía las veces de pantalón y una camisa (uncu); completaban la indumentaria una vincha distintiva por cada región y una pequeña bolsa (chuspa). Las mujeres usaban un lienzo envuelto en la cintura y, sobre los hombros, un pequeño manto (lliclla) que se prendía con un tupu de metal. Poco es lo que se conoce acerca de los textiles domésticos, aunque sabemos que se disponía de frazadas acolchadas, pequeños cojines y mantas. Por lo general, estos textiles eran confeccionados de lana y algodón. Durante las fiestas anuales, la aristocracia inca utilizaba trajes especiales. En tales ocasiones, lucían suntuosas prendas con muchos dibujos y colores, tejidos con plumas, bordados de chaquiras y plata y tocados de plata y cuero. Su belleza se debía al color y al diseño.