En marzo de 1808 se produce el motín de Aranjuez en que abdica Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII. Este marcha a Madrid para entrevistarse con Murat y lograr el reconocimiento francés que no obtiene. Carlos IV revoca su abdicación y Fernando marcha a Bayona para conseguir el apoyo de Napoleón frente a su padre. Napoleón le obliga a devolver la corona a Carlos IV, quien a su vez, cede todos sus derechos (España e Indias) al emperador de Francia. En junio de ese mismo año, Napoleón proclama rey de España a su hermano José Bonaparte.